28 mayo, 2019

¿Por qué me duele la regla?

Érase una vez una niña que nació en un país normal, en una ciudad normal y en una familia normal. Todo lo que se hacía a su alrededor era muy normal. La niña no conseguía comprenderlo del todo, ya que todo era muy aburrido para ella. Ella quería jugar, explorar, saltar la valla, bajar de culo por la escalera, mirar debajo de la mesa, ensuciarse en el jardín... y lo único que recibía de los adultos era una cara agria y una voz que repetía: "Niña no hagas eso, estate quieta, ven aquí, no te alejes...".

Un buen día la niña descubrió algo muy interesante, algo muy parecido a sus labios pero entre las piernas. Se sentía muy bien jugando al caballito sobre el brazo del sofá, sobre la pierna de papá y sobre la almohada de la cama. No sabía muy bien por qué se sentía así pero la gustaba frotar y golpear. No era algo que la obsesionara, pero siempre que jugaba y lo sentía, le gustaba hacerlo durante un rato. Todo se sentía maravilloso, había algo dentro de ella que la animaba a seguir y la hacía sentir genial. Hasta que su familia se dio cuenta de sus comportamientos, que lo veían como algo sucio y de mala educación. La próxima vez que se subió a las piernas de papa y él sintió lo que hacía su hija, la aparto con sus manos al suelo, la retiro la mirada y en silencio y algo nervioso se fue. Ya no pudo volver a subirse de nuevo. La niña no entendía por qué esta reacción, con el gustito que daba. Había emociones encontradas dentro de ella que la hacían sentir rabia, culpa y vergüenza al mismo tiempo. Como era tal la tensión que le produjo esa situación, lo mejor que pudo hacer la niña fue olvidarse de eso que sentía, almacenándolo inconscientemente en los tejidos de su diminuto útero en formación, y hacer como que no hubiera pasado nada, olvidándose de volver a hacerlo para no causar esa reacción en su padre nunca más.

De la misma forma ocurrió cuando la vino la regla por primera vez. En cuanto lo supo su madre, la cogió y la explicó de la misma forma que el profesor de mates la explicaba las tablas de multiplicar. Lo recibió de ella como algo frío, sin conectar con la vorágine emocional por la que estaba pasando. Además, empezó a advertirla del peligro que representan los chicos por la podían dejar embarazada y que mantuviera con mucho cuidado su higiene personal porque es muy feo que la gente te vea con una mancha de sangre. La sangre es muy sucia y es muy difícil limpiarla -le decía- Que diría la gente si te viera sucia escurriendo por las piernas y con manchas en tu ropa.

Y algo parecido sucedió cuando su madre la pilló masturbándose por primera vez. Con un aire de desdén y una mirada de desprecio que atravesaba paredes la dijo: ¿Qué estás haciendo? No hizo falta decir más porque simplemente con la conexión visual ya se había levantado de la cama y se había subido los pantalones. De alguna forma, esta situación la conectó con una situación en el pasado que no conseguía recordar, sintiendo esa rabia, ese rechazo, esa culpa y esa vergüenza que antaño sumergió en sus entrañas. Pero no conseguía soltarlo, sentía un tapón en la garganta.

Puede que esta pequeña historia os haya conectado con vuestra propia historia personal, o puede que no. El hecho es que tanto si somos conscientes como si no de lo que sucedió, el cuerpo recuerda en su memoria, reflejándolo en el estado del útero y de la vagina. Es producto de muchos años de emociones reprimidas y no expresadas en su medida que tarde o temprano tienen que estallar hacia fuera porque la presión interna es demasiado alta. Esto sucede especialmente con el dolor menstrual, la insensibilidad vaginal y otras muchas condiciones relacionadas con el aparato reproductor femenino. El útero es el mayor representante de nuestro estado interno, la mayor conexión con nuestra capacidad creativa y la forma en la que vivimos o hemos vivido nuestra sexualidad y sus creencias asociadas. Este malestar ya está muy generalizado, ya que 3 de cada 5 mujeres tienen dolores menstruales tan intensos que no pueden hacer vida normal sin medicamentos y fuera de casa.

 

Ahora te mostraré cuales son las 4 principales razones, por las cuales, tenemos dolor menstrual:

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1. Útero Espástico

El útero espástico o útero rígido e inmóvil, se caracteriza por la falta de flexibilidad y libertad de movimiento. Estas son las características de un útero espástico:

Fibras musculares

El útero está compuesto por 3 tipos diferentes de fibras musculares y si no funcionan en sincronía, producen espasmos, cólicos y dolor durante la menstruación y el parto.

Contracturas internas

La tensión del útero se transmite a la vagina, generando contracturas en su mucosa. Esto conlleva a que toda estimulación sea desagradable o haya insensibilidad.

Desinformación

En muchos casos, la mujer no sabe donde está el útero, su tamaño y forma real, la falta de comunicación con este y el desconocimiento de las diferentes etapas del ciclo.

Falta de comunicación

Se ha perdido la tradición social donde mujeres comparten estos conocimientos con otras mujeres y retomar las prácticas grupales del pasado para sensibilizar el útero.

2. Alimentación inadecuada

El útero es el sistema de eliminación de residuos más efectivo de la mujer y una dieta inadecuada puede llevar a que se produzcan estos problemas:

Endometrio inflamado

Una dieta puede producir inflamación en el endometrio y generar dolor cuando el útero se contrae para expulsar sangre espesa, oscura y llena de tóxicos.

Desajuste hormonal

Una alimentación inadecuada provoca un desequilibrio entre los estrogenos, la progesterona y los diferentes tipos de prostaglandinas.

Falta de oxigenación

La falta de determinados nutrientes como vitaminas y ácidos grasos poliinsaturados, producen falta oxígeno en la sangre y un pH ácido que irrita los capilares.

Falta de hidratación

La falta de consumo de agua y el consumo excesivo de sustancias como la cafeína, el alcohol o el picante, hacen que la sangre se espese y sea más difícil expulsarla.

3. Energía, órganos y meridianos

La Medicina China nos muestra los problemas que están presentes en el dolor menstrual desde su perspectiva filosófica y energética:

Estancamiento de Qi y Xue

O estancamiento de sangre y energía. La sangre espesa se estanca en el útero, y con ella la energía, produciendo dolor al no poderse liberar al resto del cuerpo.

Pérdida de energía

El Bazo y el Riñón son los órganos que más sufren de esta pérdida y el Hígado se puede alterar. La acupuntura y la moxibustión son las mejores herramientas.

Falta de líquidos

La menstruación provoca una pérdida de sangre y líquidos y no se recuperan por desequilibrios corporales. La fitoterapia puede ayudar a equilibrar esta pérdida.

Respiración inadecuada

Una práctica diaria de Chi Kun ayuda a que la respiración mejore, y con ella la respiración de los órganos internos, el útero y la nutrición de la sangre.

4. Creencias Limitantes y Bloqueos

Las experiencias de vida traumáticas relacionadas con la sexualidad pueden generar creencias fijas en nuestra mente y bloqueos que impiden que nos abramos de nuevo. Estas son las más frecuentes:

La Menstruación Duele

Esta idea se genera cuando desconocemos una menstruación sin molestias y nos resignamos a que nada ni nadie nos puede ayudar a cambiarlo. No hay esperanza.

La Sangre Da Asco

El rechazo social a la sangre menstrual y el rechazo de una misma a su sangre hace que el útero a nivel inconsciente, se sienta incómodo cuando suelta la sangre durante el ciclo.

Cansada y sin energía

Siempre que me viene la regla voy a estar cansada y sin energía. Mi actitud corporal, emocional y mental acompaña a este decreto.

Ocultar y pretender

Que no sepan en el trabajo que estoy con la regla. Me reprimo cualquier forma de expresión del dolor y de queja. Tengo que aguantar lo más silencioso posible.

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