24 septiembre, 2019

Alimentación Inadecuada

Una Vía de Eliminación Eficaz - Alimentación Antiinflamatoria

Lo único que la medicina convencional puede decirte para solucionar el dolor menstrual es que tengas un embarazo para que tu flujo hormonal se regule, que te tomes hormonas artificiales o que te tomes antiinflamatorios para paliar el dolor, ya que todo depende de tus condiciones biológicas básicas de producción de prostaglandinas, de estrógenos y otros factores. Las prostaglandinas son unas hormonas que producimos naturalmente en el cuerpo y que se asocian a la inflamación. El cuerpo las usa para que se active el flujo sanguíneo de un espacio determinado, de tal forma que este espacio reciba nutrición, protección (sistema inmunológico) o sea un foco de atención para otras sustancias del cuerpo.

Antes, durante y después de la menstruación, el flujo de prostaglandinas se activa. Esta reacción corporal que se produce en el útero se debe a que el endometrio, mucosa extremadamente capilarizada de la superficie interna del útero, se prepara para acoger el embrión, en el cual, posteriormente se desarrollará una nueva vida. Independientemente de si la vida se crea o no, el flujo hormonal de las prostaglandinas y la inflamación seguirán fluyendo, hasta que termine el ciclo menstrual. Lo que la medicina convencional dice es que, según sea tu sistema biológico de producción de prostaglandinas habrá más o menos inflamación, y donde el origen o la causa no se puede controlar. Solo se pueden modificar los efectos que esta reacción produce a través de antiinflamatorios u otros fármacos que controlen este flujo. Si el útero no ha conseguido cumplir el propósito de albergar una nueva vida, entonces el útero empezará a hacer pequeñas contracciones para expulsar toda la sobrecarga de sangre y otras sustancias de desecho hacia el exterior.

Desde la visión higienista, una ciencia que estudia los hábitos y la alimentación más saludables que corresponden al ser humano por su necesidad antropológica digestiva, el ciclo menstrual tiene otras funciones a parte de las reproductoras. La mujer tiene un mecanismo de depuración muy especial que se da a través de la sangre en su ciclo menstrual. Es una oportunidad al mes donde el cuerpo aprovecha para deshacerse de residuos acumulados en diversas partes del cuerpo como el hígado o los músculos y se sueltan al torrente sanguíneo, siendo una vía de eliminación mucho más efectiva que la orina, las heces o el sudor. Entre estas sustancias, se encuentran metales pesados, proteínas y minerales en exceso y no biodisponibles, sustancias químicas del ambiente, restos de fármacos, residuos del tabaco, grasas saturadas o poliinsaturadas trans y residuos hormonales de procesos de estrés corporal y emocional. El efecto que producen estas sustancias en la sangre es el aumento considerable de su densidad y su pureza, volviendo a esta más espesa, tóxica, oscura, lenta. A su vez, esto aumenta la inflamación y el flujo de prostaglandinas debido a que el cuerpo necesita liberarse de todo esto, pero la sangre es más espesa, se vuelve más lenta y le cuesta salir, por lo que el metabolismo necesita emitir más inflamación y prostaglandinas hasta que todo salga al exterior a través del endometrio uterino.

Os podéis hacer una idea de lo doloroso que puede resultar hacer que sangre tan espesa salga por los capilares finos del endometrio y la congestión que se puede llegar a producir en la zona. Si a esto se le suma que el útero sea espástico, solo cabe esperar que todo pase lo más rápido posible y con una caja de ibuprofenos a mano. Lo único que podemos hacer al respecto dada esta situación es corregir nuestra dieta para hacer fluir mejor la sangre y estimular otros mecanismos de depuración para descongestionar el útero, evitando alimentos que inflaman y tomando otros que estimulen las heces y orina.

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